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John Brown

El doctor John Brown (1810-1882)

John Brown fue un médico y ensayista escocés que gozó de una gran popularidad en la época victoriana. Estudió en la Universidad de Edimburgo, donde ejerció la medicina alcanzando un gran prestigio. Fue uno de las personas más queridas y admiradas entre sus contemporáneos. Además de practicar su oficio, Brown escribió ensayos sobre asuntos médicos, históricos y biográficos. Le gustaban los perros y escribió el relato Rab and His Friends, que es un clásico sobre mascotas. Pero su obra más representativa y que mejor ha perdurado es la colección de ensayos Horae Subsecivae ("Horas de ocio"), cuyo primer volumen apareció apareció en 1858, y con los años alcanzó los tres volúmenes.  
Los temas de los ensayos van desde semblanzas de colegas y amigos a notas sobre arte. Todos ellos se caracterizan por su bonhomía y un delicado sentido del humor. Su estilo es elegante y peculiar. Para entendernos, podríamos decir que está más cerca de Lamb que de Hazzlit. Según Austin Dobson, el encanto de los ensayos del doctor Brown radica esencialmente en el hecho de que escribió de lo que amaba. 
Entre las piezas de Horae Subsecivae hay una bastante curiosa, "The Black Dwarf's Bones", sobre David Ritchie, que sirvió de modelo para Elshie, el Enano Negro que sale en la novela del mismo título de Walter Scott. A juzgar por el dibujo del fémur y la tibia que nos ofrece el Dr. Brown podemos hacernos una idea cabal de su contrahecho cuerpo.
        

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

El Centauro

Maurice de Guérin, nacido en 1810 en el castillo albigense de Caylar, en Andillac, y muerto en el mismo lugar poco antes de cumplir los veintinueve años, es uno de los más exquisitos poetas románticos franceses. Su obra, póstuma, es tan breve como corta fue su vida. Jules de Goncourt dijo que entre los poetas modernos solo Maurice de Guérin hizo el hallazgo de una lengua para hablar de los tiempos antiguos. También fue elogiado, entre otros, por Sainte-Beuve, Remy de Gourmont, Rilke y Mauriac.
En julio de 1954 se publicó en Albi (Tarn), en la Imprimerie Coopérative du Sud-Ouest, un librito de 44 páginas, en octavo, con su poema en prosa más celebrado, "Le Centaure", en el que un viejo compañero de Quirón, llamado Macareo, expone al adivino Melampo sus pensamientos sobre el paso del tiempo y evoca con nostalgia su vigorosa juventud. El poema fue dado a conocer por George Sand en 1840 en la Revue des Deux Mondes. 
La edición incluye, además del texto original, la traducción …