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La nave de Teseo

Le vaisseau de Thésée (1946), de Valery Larbaud.
Ilustración de Marcel Brion.

Me había impresionado, cuando estudiaba, en Filosofía, esta idea de que "no bebemos jamás dos veces en el mismo río". Y un poco más tarde, después de haber leído o escuchado decir que nuestra misma sustancia, nuestras células, se renuevan enteramente en el transcurso de siete años, me preguntaba si no habría que decir que "jamás el mismo hombre bebe dos veces en el mismo río", él mismo siendo un río, o un arroyo, de existencia (...)
Por otro lado, yo no podía evitar unir la renovación de nuestra sustancia en un ciclo de siete años, a un hecho histórico que había golpeado fuertemente mi imaginación: el hecho de que Atenas conservara, en uno de sus puertos, la nave de Teseo. Nave venida del fondo de los tiempos, salida, real y completa, de la fábula y las leyendas (...)
Se la había reparado tan a menudo en el curso de los siglos que no había ni un clavo ni una tabla que no hubiera sido reemplazado varias veces. Pero aun así era la nave de Teseo, su forma, su historia, la idea que permanecía vinculada a ella...

(Valery Larbaud, Le vaisseau de Thésée, Neuchâtel et Paris, Ides et Calendes, 1946) 

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(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…