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Incidente en la Gran Pirámide

El Atlantic en el puerto de Alejandría

En marzo del Año Santo de 1950, D. Matías Sanromá, junto con su familia y un grupo de amigos, se embarcó en el puerto de Barcelona en el vapor Atlantic, de la Home Lines, a fin de realizar un crucero por el Mediterráneo. El objetivo principal del viaje era el paso por Roma, para visitar las cuatro Basílicas de Puerta Santa, ganar el Jubileo y recibir la bendición del Santo Padre.
En su libro autoeditado Senzilles impressions d'un creuer mediterrani (Barcelona, 1952), dio cumplida cuenta del mencionado viaje, relatando las vivencias a bordo del Atlantic, así como las diferentes escalas: Cannes, Génova, Nápoles (con excursión a Pomeya), Alejandría (con extensión a El Cairo), Rodas, Pireo (Atenas), Nápoles (y traslado en autocar a Roma), Génova y vuelta a Barcelona.
En la visita a la gran pirámide de Keops, tuvo lugar un episodio un tanto embarazoso. Sucedió a medio camino del túnel que conduce hasta la cámara del rey: "Los beduinos que nos acompañaban, y que casi eran uno por persona, eran tan enganchosos que no había manera de quitárselos de encima, tanto daba que fueses hombre o mujer. Acababa de perder la paciencia con el mío cuando Jeannette (la esposa del Sr. Sanromá), desesperada de no poder desprenderse de ninguna manera del suyo, me llama y me dice: "Mira, Matías, si no me quitas este hombre de encima, me siento aquí en el suelo y no doy un solo paso". Aesultas de lo cual el Sr. Sanromá se dirigió en francés al beduino conminándole a estarse quieto y a no molestar más. Pero este siguió insistiendo.
El caso es que, agotada la paciencia, en un pequeño rellano, D. Matías agarró a aquel hombre y, enseñándole la pendiente en actitud de lanzarlo hacia abajo, le gritó, en catalán, "que ja tenia els c... plens i que si no ens deixava en pau, el fotria escales avall". La amenaza surtió efecto. El beduino se pegó a la pared y se quedó quieto, "y no solamente lo hizo él, sino que lo hicieron todos los demás, al menos todos los próximos a nosotros, y así fue cómo, tranquilamente, seguimos adelante".
Hay que reconocer que el Sr. Sanromá los tenía bien puestos.   

Comentarios

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R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

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