Ir al contenido principal

Browne


En una la entrada anterior hablamos del Musaeun clausum o Bibliotheca abscondita, de Thomas Browne. En este tract, se enumeran, a modo de catálogo de curiosidades, una serie de pinturas, dibujos, libros, manuscritos y otros objetos raros e improbables. En la lista no faltan los especímenes geológicos, sobre todo minerales o piedras mágicas.
He aquí algunos:
Una pintura que describe la poderosa caída de una Piedra de las nubes en el Aegospotamos en Grecia, de la que nos habla Plinio y que, según el cual, dicha caída fue predicha por Anaxágoras un año antes.
Conchas de Peces (sic) encontradas en Piedras en los alrededores de Ancona, de las que habla Macrobio en su Saturnalia.
Una Quandros o Piedra sacada de la cabeza de un Buitre.
Una Etiudros Alberti o Piedra que permanece siempre húmeda; útil para secar temperamentos, y para ser sujetada con la mano durante las Fiebres en vez de Cristal, Huevos, Limones o Pepinos.
Una gran Ágata que contiene una Figura, como un cilindro en el que se representa un Centauro.
Un Vaso de Espiritus hecho de Sal Etérea, hermeticamente cerrado, de naturaleza tan volátil que solo puede mostrarse en Invierno, o a la luz de un Carbunclo o Piedra Bononiense.    
   

Comentarios

  1. Suso Ayllán Y Sus Dementes8/3/13 11:40

    Doctor , una pregunta : sobre estos súbitos socavones que están produciéndose en Florida... ¿ puede usted aventurar una explicación razonable ?
    El número de koreshianos crece por momentos aquí en el frenopático , necesito un argumento para resistirme a sus jubilosas explicaciones .
    A la espera quedo.

    ResponderEliminar
  2. No estoy muy al tanto del asunto, pero sospecho que se trata de un fenómeno kárstico, debido a la disolución de algún lecho calcáreo que produce huecos en el subsuelo.
    A ver si esto le sirve para seguir resistiendo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

Luciérnagas en la noche

Eric Chapman contempló la esfera de su reloj de pulsera.
Se incorporó paseando por el amplio despacho. Se aproximó al ventanal. Desde allí se apreciaba una panorámica de la ciudad de Los Ángeles. Era como un gigante devorado por luciérnagas. Los destelleantes luminosos de neón dominaban la oscuridad de la noche.

(Adam Surray, El caso del cadáver secuestrado. Editorial Bruguera, 1982).

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…