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Un poema de Muntañola


GRAN VÍA

Supe su nombre,
pero ahora que lo veo
acuclillado en la calle
igual de delgado y lacio, aún más triste,
no consigo recordar.

Huele a muerte y a gris y a destierro
en esa voz quiso
ser mujer de tan dulce.
También pasan los años lista
a los pequeños diablos, a las flores de un día,
a los animales bellos y perdidos.
Como un ratrojo, apenas arderá;
ceniza en asfalto,
su mirada
es cuenta
de un collar roto.

(Esther Muntañola, Flores que esperan el frío, Ediciones Trea, 2012)


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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).