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Pronosticaciones pantagruélicas


SOBRE LAS ENFERMEDADES DE ESTE AÑO

Este año los ciegos verán bien poco, los sordos escucharán bastante mal, los mudos no hablarán mucho, los ricos estarán un poco mejor que los pobres, y la gente de buena salud mejor que los enfermos. Muchos corderos, vacas, cerdos, gansos, pollos y patos morirán, pero una mortalidad tan cruel no afectará a los cisnes y los dromedarios. La vejez será incurable este año a causa de los años pasados (...) Y reinará casi universalmente una enfermedad horrible y temible, maligna, perversa, espantosa y extraordinaria, la cual asombrará al mundo, y con la cual no sabrán qué hacer, y muy a menudo compondrán ensoñaciones, silogizando sobre la piedra filosofal y las orejas de Midas. Tiemblo de miedo cuando pienso en ello: porque les digo que será epidémica, y Averroes (Colliget, VII) la llama: falta de dinero.

(Predicciones pantagruélicas, por el Maestro Alcofribas Nasier (François Rabelais). Presentación de Eugenia Popeanga. Traducción libre de Jeannot Cendrars. Libros de la resistencia, Madrid, 2012)

Comentarios

  1. ¡Genial! Ha cambiado todo para quedarse igual, está clarísimo.

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  2. Es un antídoto infalible para quienes están convencidos de que la humanidad es hoy mejor que ayer. Sí, la tecnología es fantástica y los logros científicos también, pero la pasta moral de la que estamos hechos sigue en sus trece, encastillada en la idea de que unos son mejores que otros y por lo tanto, las normas sociales y las leyes no les afectan, salvo cuando es a beneficio de inventario.

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  3. El sabio Rabelais lo tenía claro: En su tiempo el mundo ya iba de mal en peor. Y hay cosas que no cambian.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

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