Ir al contenido principal

Escritores vivos


"Living Writers" fue el título de una serie de charlas radiofónicas en las que varios escritores fueron invitados a hablar de otros colegas contemporáneos. Las charlas fueron emitidas en el Tercer Programa de la BBC, entre octubre y diciembre de 1946. Un año después, las doce charlas fueron publicadas en forma de libro, bajo el mismo título de Living Writers, por la Sylvan Press de Londres, con una introducción de Gilbert Phelps, editor y productor de dicho programa. En el frontispicio, a toda página, esta cita de John Donne: "Words are our subtillest and delicatest outward creatures, being composed of thoughts and breath".  
La idea era ofrecer al oyente un panorama no exhaustivo, pero sí selecto, de la literatura inglesa en aquel momento, para lo cual se escogieron poetas y narradores, la mayoría muy conocidos, pero también otros más minoritarios. Los autores objeto de los estudios críticos fueron Sean O'Casey, Graham Greene, Christopher Isherwood, Elizabeth Bowen, Wyndham Lewis, I. Compton-Burnett, E. M. Forster, George Orwell, Walter de la Mare, Aldous Huxley, Evelyn Waugh y T. F. Powys. Entre los autores de las semblanzas encontramos no solo críticos profesionales, como Geoffrey Grigson o Peter Quennell, sino a escritores como Rose Macaulay, Dylan Thomas, V. S. Pritchett y John Betjeman.
Lo que más me llama la atención de este libro, a parte de su intrínseco valor documental, es el elevado nivel, la gran calidad de las charlas, desarrolladas con un lenguaje muy "audible" sin dejar de ser riguroso. Me imagino a los oyentes británicos del Tercer Programa, sometidos a las carencias de una dura posguerra, con los alimentos básicos racionados, recibiendo en sus hogares, a través de las ondas, otro tipo de alimento si no necesario para el cuerpo sí para el espíritu.

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.