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Cuentos navideños

"El espectro de Marley". Ilustración de John Leech 
para Christmas Carol (1843), de Charles Dickens.

Dickens inventó el "libro navideño". Canción de Navidad fue escrito expresamente para ser  comercializado justo por estas fechas navideñas. La idea fue un éxito, y a este le siguieron otros Christmas books en años sucesivos. Aunque ya en alguno de sus libros anteriores había incluído alguna escena navideña, como el episodio de Dingle Dell en Los papeles de Pickwick, fue la historia de Scrooge la que realmente marcó la pauta en lo se conoce como "espíritu de la Navidad".
A Christmas Carol fue publicado en 1843 tan solo unos pocos días antes del 25 de diciembre, y a pesar del apremio se vendieron 6.000 ejemplares el mismo día de su publicación. Sin embargo, dados los costes de la edición, Dickens solo cobró del editor Chapman & Hall, por los seis mil ejemplares vendidos, la cantidad de 230 libras esterlinas, mucho menos de lo que esperaba. Lo cierto es que en la edición de Christmas Carol no se reparó en gastos. Para ello se escogió a uno de los mejores ilustradores del momento, John Leech, que hizo un magnífico trabajo. Dickens le pidió que las ilustraciones fueran coloreadas, lo que encareció el producto.
La Navidad en Dickens siempre tiene un reverso. Hay una parte luminosa y otra sombría. De hecho, la historia de Scrooge es una historia de fantasmas, en ocasiones tétrica. Y no olvidemos que Grandes esperanzas arranca con Pip el día de Nochebuena, ante la tumba de sus padres. Vida y muerte, unidos.

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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