Ir al contenido principal

Premio

Los ganadores de los Premios de la Crítica de Asturias 2012 (de izquierda a derecha): 
Fulgencio Argüelles, Pepe Monteserín, Carmen Gómez Ojea, Rodrigo Olay y Jorge Ordaz.

Ayer me fue concedido el Premio de la Crítica de Asturias 2012, en la modalidad de narrativa, por mi novela El fuego y las cenizas. El premio me hace particularmente feliz, y quiero hacer constar mi agradecimiento a la Asociación de Escritores de Asturias, a los miembros del jurado y a la editorial que publicó el libro, Pez de Plata. Quiero felicitar asimismo a los otros galardonados en las distintas modalidades: Fulgencio Argüelles, Rodrigo Olay y Pepe Monteserín. Y a Carmen Gómez Ojea, por el VIII Premio de las Letras de Asturias. 

Comentarios

  1. Enhorabuena a todos los premiados y, en especial, a ti, Jorge. "El fuego y las cenizas" lo merece.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Me alegra saber que te han dado este premio.

    Enhorabuena!

    ResponderEliminar
  3. ¡Excelente noticia! Enhorabuena. Siempre es motivo de alegría que se reconozca la calidad.

    ResponderEliminar
  4. conde-duque9/11/12 21:50

    ¡Enhorabuena, don Jorge!
    No veo bien: ¿qué es el trofeo?

    ResponderEliminar
  5. Bien merecido, muchas felicidades a los cinco y al buen ojo del jurado.

    ResponderEliminar
  6. José Luis, Airin, Francisco, Miguel, conde-duque, Amaltea: Mil gracias a todos. Abrazos.
    (conde-duque: El trofeo consiste en una estatuilla de la cabeza de Apolo, obra de Jaime Herrero)

    ResponderEliminar
  7. Molt be Jordi, felicitats per aquest premi, tu mereixes, i gràcies per ajudar-nos amb les teves histories tant ben narrades ha passar una bona estona lleguin. Molts petons. Montse

    ResponderEliminar
  8. Moltes gràcies, Montse.
    Una abraçada.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.