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Repetirse o morir


Una de mis máximas involuntarias (las máximas de quien todo lo niega no pueden ser más que involuntarias): "Repetirse o morir". Lo he dicho tantas veces que yo mismo tengo la sensación de que se ha convertido en un mantra sin sentido, pero ¿qué otra cosa vamos a hacer? Todos funcionamos a base de mantras, seamos conscientes de ello o no. La vida misma es un mantra: la infinita sucesión de amaneceres y de ocasos; el girar incesante del planeta; la rutina de las horas, de los días, de los meses, de los años. Siempre lo mismo, una y otra vez, un día sí y otro también. Todo es lucha. Todo es contradicción. Todo es, finalmente, y como ya sabemos o deberíamos saber, vanidad. Pero tenemos que seguir adelante. Hemos nacido para poder morir. Todo está, entonces, en orden. No hay nada nuevo bajo el sol.

(Roger Wolfe, Escrito con la lengua, Huacanamo, 2012)

Comentarios

  1. Salvo los principios científicos mencionados, estoy de acuerdo en muy poco. Ojalá tuviera vanidad suficiente para determinarme con esa claridad. Siempre grande, y muchas veces así de contundente, Roger Wolfe.

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  2. Es lo que tiene Wolfe. Puedes estar de acuerdo o no con él, pero siempre dice las cosas claras

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).