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Vastas montañas de libros

Thomas Wolfe (1900-1938)


En la universidad me paseaba por la gran biblioteca hasta altas horas de la noche, sacando libros de las mil estanterías y leyéndolos todos como un poseso. La sola idea de estas vastas montañas de libros me volvía loco; cuanto más leía, menos parecía saber; cuantos más libros leía, mayor me parecía el número, cada vez más inconmensurable, de libros que nunca llegaría a leer. En un período de diez años leí al menos veinte mil volúmenes (he rebajado deliberadamente la cifra) y recorrí al vuelo las páginas de una cantidad muchas veces superior. Si esto parece inverosímil, lo lamento, pero fue así. A la larga, toda esta terrible orgía de libros no me reportó ningún confort, ni paz, ni sabiduría para la mente o el corazón. Al contrario, mi furia y desesperación aumentaron, alimentándose de sí mismas; mi hambre aumentó sin tregua y su alimento sólo la hizo crecer y crecer.


(Thomas Wolfe, Una puerta que nunca encontré, Editorial Periférica, 2012. Traducción de Juan Sebastián Cárdenas)

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Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.