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Bulwer-Lytton

Edward Bulwer-Lytton (1803-1873)
Retrato incluído en la edición de Aguilar (Colección Crisol) 


Edward Bulwer-Lytton fue un escritor inglés cuyas novelas fueron muy leídas en su tiempo, pero que en la actualidad  solo una de ellas es recordada. Se trata de Los últimos días de Pompeya (1834), que tuvo un gran éxito de público y con la que puso de moda la novela "arqueológica".La obra está ambientada en Pompeya el siglo I d.de C. y narra la suerte de varios de sus habitantes, encabezados por el joven griego Glauco y su amada Ione. El clímax de la novela coincide con la histórica erupción del Vesubio en el año 79, que acabó con la ciudad romana. El autor, siguiendo las crónicas de Plinio el Joven y de Dión Casio, describe con una prosa enfática y colorida la terrible catástrofe natural, dosificando hábilmente sus fases paroxísmicas y preparando al lector para el desenlace final. 
Lo primero que perciben los pompeyanos es "una inmensa nube que se alzaba de la cumbre del Vesubio a manera de un gigantesco pino. El tronco era negro, y las ramas, de fuego; su viveza cambiaba a cada instante". Luego sienten la tierra temblar y del cráter sale "una lluvia de cenizas mezclada con pedazos de piedras abrasadas". La nube negra en la cima se hace cada vez más densa e impenetrable, al tiempo que resplandecen amenazadores relámpagos. Finalmente tiene lugar la gran destrucción del flujo piroclástico: 
"Ya en muchos parajes llegaban las cenizas a la rodilla y la hirviente lluvia que salía del volcán penetraba en las casas, impregnándolas de una atmósfera que ahogaba. En algunas partes inmensos pedazos de piedra, lanzados sobre el techo de las casas, llevaban a las calles confusas masas de ruinas...". Transcurrida la fase más violenta de la erupción, "la atmósfera estaba color de sangre, y abajo, al pie de la montaña, todo más oscuro y encapotado (...) Al través de los aires se oían caer, unos contra los otros, los pedazos de roca arrebatados por aquellas cataratas de fuego, oscureciendo por un instante los sitios donde caían y coloreándose, después, con las inflamadas tintas del torrente en que flotaban".

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"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

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Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

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Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

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-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
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