Ir al contenido principal

Nido de víboras



Para llevar a cabo la cópula, el macho de la víbora se enrosca en torno a la hembra; cuando ya han cumplido el acto amoroso, la desposada da a su compañero una paga nefasta, a modo de recompensa por el contacto sexual: se enrosca a su cuello y le secciona la cabeza de cuajo. El macho, pues, muere, en tanto que la hembra concibe sus crías; no se trata de un animal ovíparo, ya que da a luz; los recién nacidos de inmediato se entregan a unas actividades que están de acuerdo con su índole perversa: destrozan a dentelladaas el vientre de la madre y salen al mundo exterior, vengando la muerte del padre. Poetas trágicos amigos: ¿qué podrían decir ante tales hechos Orestes o Alcmeón?


Aristóxeno narra que, cierta vez, un hombre dio muerte a una víbora con la mano y, a pesar de no haber recibido ninguna mordedura, perdió la vida; también agrega que la túnica que ese hombre vestía al matar al reptil se pudrió al cabo de poco tiempo.

En su poema Dardánicas, Hegemón habla del tesalio Alevas y, entre otras cosas, refiere que una víbora se enamoró de él; también nos dice que Alevas tenía cabellos de oro, cosa exagerada que corrijo diciendo que era rubio su pelo.

(Claudio Eliano, Historia de los animales. Trad. María Otero)

Comentarios

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…