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Elogio de Meléndez Valdés

 William Henry Hudson (1841-1922)

Meléndez, que era un trovador del siglo XVIII, ha sido tal vez el último de una larga lista de poetas que han cantado como nadie la purísima delicia de la vida en contacto directo con la naturaleza. Una parte de ese encanto se debe indudablemente a la belleza del idioma en que escribieron y a la libre y airosa gracia de los asonantes. ¡Qué sonido duro y artificial tiene a menudo el consonante, con su retintín a intervalos regulares, como el batir del martillo del herrero sobre un metal! En los géneros más libres de la poesía española hay innumerables versos que nos hacen considerar a los más dulces e inspirados de nuestros trovadores y a sus poesías, desde Herrick a Swinburne, duros y mecánicos en comparación con aquéllos. Pero hay algo más. En primer lugar, dudo mucho de que se justifique nuestro alarde tan frecuente de que el sentimiento hacia la naturaleza es más profundo en nuestros poetas que en los de otras naciones. Es posible que el exigente crítico científico no llegue a encontrar un solo error en la botánica y en la zoología de Tennyson, pero el amor a la naturaleza y ese sentimiento de sentirse identificado con ella pueden existir siempre sin aquella moderna y minuciosa exactitud. Sea como sea, no sería por cierto a Tennyson ni a ningún otro de nuestros poetas a quien llevaría yo a mi soñada cabaña solitaria para que me hiciese compañía espiritual.

(W. H. Hudson, Pájaros de la ciudad y la aldea, Santiago Rueda, Buenos Aires, 1946. Trad. de Federico López Cruz)

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Antillón

  Con el placer de costumbre leo en Lecturas y pasiones (Xordica, 2021), la más reciente recopilación de artículos de José Luis Melero, una referencia al geógrafo e historiador Isidoro de Antillón y Marzo, nacido y muerto en la localidad turolense de Santa Eulalia del Campo (1778-1814). Antillón fue un ilustrado en toda regla, liberal en lo político, que difundió sus ideas, entre ellas el antiesclavismo, a través de diversas publicaciones. Sus obras más relevantes son las de carácter geográfico, entre las que destaca Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal (1808). En esta obra se muestra crítico con otros geógrafos españoles (caso de Tomás López) y con los extranjeros que escribían sobre España (a excepción del naturalista Guillermo Bowles). Gracias a Jovellanos Antillón llegó a ser elegido diputado por Aragón en las Cortes de Cádiz. A su amigo y protector le dedicó Noticias históricas de D. Gaspar Melchor de Jovellanos , impreso en Palma de Mall

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat