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Elogio de Meléndez Valdés

 William Henry Hudson (1841-1922)

Meléndez, que era un trovador del siglo XVIII, ha sido tal vez el último de una larga lista de poetas que han cantado como nadie la purísima delicia de la vida en contacto directo con la naturaleza. Una parte de ese encanto se debe indudablemente a la belleza del idioma en que escribieron y a la libre y airosa gracia de los asonantes. ¡Qué sonido duro y artificial tiene a menudo el consonante, con su retintín a intervalos regulares, como el batir del martillo del herrero sobre un metal! En los géneros más libres de la poesía española hay innumerables versos que nos hacen considerar a los más dulces e inspirados de nuestros trovadores y a sus poesías, desde Herrick a Swinburne, duros y mecánicos en comparación con aquéllos. Pero hay algo más. En primer lugar, dudo mucho de que se justifique nuestro alarde tan frecuente de que el sentimiento hacia la naturaleza es más profundo en nuestros poetas que en los de otras naciones. Es posible que el exigente crítico científico no llegue a encontrar un solo error en la botánica y en la zoología de Tennyson, pero el amor a la naturaleza y ese sentimiento de sentirse identificado con ella pueden existir siempre sin aquella moderna y minuciosa exactitud. Sea como sea, no sería por cierto a Tennyson ni a ningún otro de nuestros poetas a quien llevaría yo a mi soñada cabaña solitaria para que me hiciese compañía espiritual.

(W. H. Hudson, Pájaros de la ciudad y la aldea, Santiago Rueda, Buenos Aires, 1946. Trad. de Federico López Cruz)

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Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.