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Un poema de Olson



LOS MARTÍN-PESCADORES
(fragmento)

No soy griego, no he tenido esta ventaja.
Y, desde luego, tampoco romano:
ël no podría tomar ningún riesgo que importe,
el riesgo de la belleza menos que ninguno.

Pero tengo mi parentesco, si no por otra razón que
(como él dijo, próximo al parentesco) haberme comprometido, y,
dada mi libertad, sería un canalla
si no lo hubiera hecho. Esta es la pura verdad.

Funciona de esta manera, a pesar de la desventaja.
Ofrezco, por explicación, una cita:
si j'ai du gout, ce n'est guères
que pour la terre et les pierres.

A pesar de la discrepancia (un océano  coraje  edad)
esto también es cierto: si tengo gusto
es solo porque estoy interesado
en lo que fue asesinado al sol.

           Les planteo su pregunta:

¿destaparían la miel / donde hay larvas de mosca?

           Cazo entre piedras

(De "The Kingfishers", en The Collected Poems, de Charles Olson, Berkeley, 1987. Trad. J. O.) 

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).