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Aviso a bebedores

¿A quién se dirá ay de ti? ¿al padre de quién se dirá ay de ti? ¿para quién serán las disensiones y pendencias? ¿para quién las precipicios y temibles caídas? ¿para quién las heridas sin motivo? ¿para quién la rubicundez y torpe obscuridad de los ojos? sino para los que pasan el tiempo en beber vino, y no tienen otro gusto que vaciar botellas.

(Erasto, o el amigo de la juventud. Lecciones familiares, en las que se dan a los jóvenes de ambos sexos ideas competentes sobre la mayor parte de los conocimientos humanos. Traducida del original francés por D. F. R. L. Madrid, Imprenta de D. Blas Román, 1797)

Comentarios

  1. Hermosa paráfrasis, un tanto modernizada, de los Proverbios de Salomón:

    "¿Para quién será el ay? ¿Para quién el ay? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas de balde? ¿Para quién los cardenales de los ojos? Para los que se detienen cabe el vino, para los que van buscando la mixtura".

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