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Lectores natos y mecánicos

Edith Wharton (1862-1937)

Leer no es una virtud; pero leer bien es un arte, un arte que sólo el lector nato puede adquirir. El don de la lectura no es ninguna excepción a la regla de que todos los dones naturales necesitan cultivarse mediante la práctica y la disciplina; pero si la aptitud innata no existe, la formación será inútil (...).
El lector mecánico considera que su deber es leer todos los libros de los que se habla, deber que hace menos pesado el hecho de que puede juzgar de antemano, por las dimensiones materiales de cada libro, cuánto espacio ocupará en su cabeza: no hay necesidad de ampliarlo. Para el lector mecánico, los libros, una vez leídos, no son cosas que crecen, echan raíces y tienen ramas que se entrelazan, sino que son como fósiles etiquetados y guardados en los cajones del armario de un geólogo: o, mejor dicho, como prisioneros condenados de por vida a un confinamiento solitario. Para una mentalidad de este tipo, los libros nunca hablan entre sí.

(El vicio de la lectura, de Edith Wharton. José J. de Olañeta, Editor, 2011)

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).