Ir al contenido principal

Grimes

El tenor Stuart Skelton en el papel de Peter Grimes
(Teatro Campoamor, Oviedo)


Tal día como hoy de 1832 moría en Trowbridge, lejos de su natal Suffolk, el reverendo George Crabbe. En 1810 Crabbe había publicado El burgo, un largo poema en forma de "cartas" en el que se incluye "Peter Grimes", que inspiró a Benjamin Britten su ópera homónima, estrenada en 1945. Precisamente ayer asistí en el Teatro Campoamor de Oviedo a la representación de esta ópera. Fue una función redonda, con todos los elementos involucrados -desde los cantantes a la orquesta, desde el coro a la dirección escénica- rayando a gran altura.
Peter Grimes es un personaje atormentado por la culpa. En su poema Crabbe no se detiene en analizar los motivos de su comportamiento brutal para con sus jóvenes aprendices, sino que carga el peso de la narración en el opresivo ambiente físico y social del pequeño puerto de mar donde transcurre la acción. Britten, por su parte, a través del libretista Montagu Slater y sin dejar de aludir a los devastadores efectos de la murmuración e incomprensión de los vecinos, trata de ahondar en las razones íntimas de su violencia y lo convierte en una especie de pederasta incomprendido. El conflicto, en todo caso, tiene mala solución. Como canta Grimes al final de la obra, al borde de la locura y antes de adentrarse en el mar con su barca en un último viaje, "El agua se beberá sus penas y las mías, y la marea cambiará".

Comentarios

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Un poema de David González

  David González (1964-2023)   PESADILLAS   últimamente mis sueños suelen ser auténticas pesadillas   mejor así:   no me asusto tanto al despertar.  (David González, Sembrando hogueras . Bartleby, 2001)