Ir al contenido principal

Desde la cubierta

El crucero de batalla H.M.S. Renown

El pasado domingo, en el mercadillo del Fontán, compré al azar un ejemplar de The Illustrated London News, correspondiente al sábado 8 de octubre de 1927. Al abrirlo, en la segunda página, me encuentro con la sección "Our Note-book", a cargo de G. K. Chesterton. Y habla de R.L. Stevenson.
En el artículo dice Chesterton que, a causa de "varios oscuros y nefarios motivos de su incumbencia", ha tenido ocasión de leer casi todo lo que se ha escrito sobre Stevenson últimamente, y asegura que ha leído "las cosas más extrañas" acerca del escritor escocés. Allgunas de ellas le han llamado particularmente la atención, como la de un crítico que dice que Stevenson es una mala imitación de Poe. Estos y otros juicios le llevan a pensar que "hay una gran ignoracncia acerca de RLS" y que la mayoría de críticos simplemente no entienden a Stevenson.
Una docena de páginas más adelante, entre un reportaje sobre carreras de galgos y un monográfico sobre "El gran dominio de Sudáfrica", me encuentro con otra referencia a RLS.
En la sección "Books of the Day", firmada por C.E.B., hay una reseña del libro The Royal Embassy: The Duke and Duchess of York's Tour in Australasia, de Ian F.M. Lucas, corresponsal de la agencia Reuter en dicho viaje. Destaca el crítico que, a su paso por las Islas Marquesas, el duque y la duquesa encontraron a un venerable misionero francés que guardaba de Stevenson un feliz recuerdo. La idea de los duques de York era hacer escala en Samoa, para rendir homenaje al gran escritor, pero debido a la "inquietante" situación en la isla no se recaló en ella. Así pues, los viajeros debieron de contentarse con vislumbrar Upolu desde la cubierta del crucero H.M.S. Renown, a unas tres millas de la costa. Seguro que al pasar frente a la colina de Vaea, donde se halla la tumba de RLS, la duquesa debió recordar estos versos:

Home is the sailor, home from sea
And the hunter home from the hill

Son los dos versos finales del epitafio, que se hallan inscritos en una placa en el sepulcro de Stevenson; si bien, el primer verso pone equivocadamente:

Home is the sailor, home from
the sea

La errata, creo, permanece.

Comentarios

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.