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Saber la verdad

Richard Yates (1922-1992)

¿Quieres saber la verdad? La verdad es que tienes las uñas rotas y ennegrecidas porque trabajas como una obrera, y sabe Dios cómo vas a poder salir de ese taller de lentes. La verdad es que soy un solado raso de infantería, y probablemente acabarán saltándome la tapa de los sesos. La verdad es que no quiero estar sentado aquí contigo, comiendo este puñetero helado y dejándote hablar y beber mientras el tiempo se me escapa. La verdad es que quisiera aprovechar mi pase para ir a Lynchburg y visitar un casa de putas. Esa es la verdad.
Pero no lo era excactamente. Sabía que no lo era, incluso mientras aspiraba hondo para contener las palabras que tanto pugnaban por salir de sus labios. La auténtica verdad era algo mucho más complicado. Porque no podía negarse que había ido a Nueva York por su propia voluntad, e incluso con cierto sincero entusiasmo. Había ido en busca del refugio, el consuelo que le procuraban las "mentiras" de su madre: su optimismo infundado, su creencia insistente en que una providencia especial brillaría siempre sobre la valiente Alice Prentice y su hijito Bobby, su convicción, contra viento y marea, de que, de alguna manera, los dos eran excepcionales e importantes, y que jamás morirían.

(Una providencia especial, de Richard Yates. Traducción de Jordi Fibla. RBA , Barcelona, 2011)

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

Escribir o no escribir

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El Centauro

Maurice de Guérin, nacido en 1810 en el castillo albigense de Caylar, en Andillac, y muerto en el mismo lugar poco antes de cumplir los veintinueve años, es uno de los más exquisitos poetas románticos franceses. Su obra, póstuma, es tan breve como corta fue su vida. Jules de Goncourt dijo que entre los poetas modernos solo Maurice de Guérin hizo el hallazgo de una lengua para hablar de los tiempos antiguos. También fue elogiado, entre otros, por Sainte-Beuve, Remy de Gourmont, Rilke y Mauriac.
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La edición incluye, además del texto original, la traducción …