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Saber la verdad

Richard Yates (1922-1992)

¿Quieres saber la verdad? La verdad es que tienes las uñas rotas y ennegrecidas porque trabajas como una obrera, y sabe Dios cómo vas a poder salir de ese taller de lentes. La verdad es que soy un solado raso de infantería, y probablemente acabarán saltándome la tapa de los sesos. La verdad es que no quiero estar sentado aquí contigo, comiendo este puñetero helado y dejándote hablar y beber mientras el tiempo se me escapa. La verdad es que quisiera aprovechar mi pase para ir a Lynchburg y visitar un casa de putas. Esa es la verdad.
Pero no lo era excactamente. Sabía que no lo era, incluso mientras aspiraba hondo para contener las palabras que tanto pugnaban por salir de sus labios. La auténtica verdad era algo mucho más complicado. Porque no podía negarse que había ido a Nueva York por su propia voluntad, e incluso con cierto sincero entusiasmo. Había ido en busca del refugio, el consuelo que le procuraban las "mentiras" de su madre: su optimismo infundado, su creencia insistente en que una providencia especial brillaría siempre sobre la valiente Alice Prentice y su hijito Bobby, su convicción, contra viento y marea, de que, de alguna manera, los dos eran excepcionales e importantes, y que jamás morirían.

(Una providencia especial, de Richard Yates. Traducción de Jordi Fibla. RBA , Barcelona, 2011)

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Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.