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Extrañas lluvias


"Año 1550. Día tres de mayo en Alemania en el distrito del Monasterio de Languefch, llovió trigo por espacio de dos horas, en tanta abundancia, que cubrió la tierra el espacio de dos leguas; con cuyo socorro enviado del Cielo, se socorrieron los Católicos, que estaban muy necesitados en aquel País, por los estragos que habían hecho en los campos los Protestantes.
En este mismo sitio seis años antes, que fue el de mil quinientos quarenta y cuatro, había llovido sangre, y tan caliente, que por espacio de una hora que duró la lluvia, siendo el tiempo muy cruel de hielos, deshacía los hielos con asombro de quantos lo veían."

(Conversaciones intructivas, de Fr. Francisco de los Arcos, Pamplona, 1786)

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).