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Año bisiesto

2012 es año bisiesto. Con su habitual erudición Fray Ramón, ermitaño de los Pirineos, nos explica en su calendario, que esto se hace para ajustar el año civil al año solar o trópico, y añade que para calcular cuáles serán los años bisiestos en el calendario gregoriano basta con seguir la siguiente premisa establecida por Christopher Clavius en 1582: "un año es bisiesto si es divisible por 4, excepto el último de cada siglo, que es divisible por 100, salvo que éste último sea divisible por 400.
También nos avisa Fray Ramón de que los años bisiestos, por norma general, son considerados años de mala suerte, de malas cosechas , etc. Estas creencias populares -nos recuerda el sabio ermitaño- se han reflejado en las paremias, dichos y refranes, como por ejemplo, "año bisiesto, año siniestro" o bien "año bisiesto, ni viña ni huerto". Por si a alguien se le había olvidado.

Comentarios

  1. Joder, lo que faltaba. Como si no tuviéramos bastante con el rollo de la crisis...

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  2. Pues eso, a perro flaco todo son pulgas...

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FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

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     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).