Ir al contenido principal

Lo que el viento tituló

Dar título a una novela no siempre es fácil. A algunos autores les cuesta titular, otros tienen facilidad para ello. En consecuencia encontramos títulos excelentes junto a otros francamente mejorables.
A aquellos que tienen serias dificultades a la hora de titular yo les recomendaría jugar con la palabra "viento" y sus inmensas posibilidades. Es un recurso garantizado, y siempre queda bien. La lista de títulos que contienen la palabra "viento" es larga. He aquí una pequeña muestra entre los más conocidos:

La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón)
El nombre del viento (Patrick Rothfuss)
Lo que el viento se llevó (Margaret Kennedy)
Viento del este, viento del oeste (Pearl S. Buck)
El corazón del viento (Joaquín Leguina)
El viento de la luna (Antonio Muñoz Molina)
El viento en los sauces (Kenneth Grahame)
Dejemos hablar al viento (Juan Carlos Onetti)
Contra el viento (Ángeles Caso)
Escrito sobre el viento (Robert Wilder)
A merced del viento (Patricia Highsmith)
Con el viento solano (Ignacio Aldecoa)
Viento del norte (Elena Quiroga)
Quizá nos lleve el viento al infinito (Gonzalo Torrente Ballester)
La dama del viento sur (Javier García Sanchez)
La respuesta está en el viento (Johannes Mario Simmel)

Y muchos más...

Comentarios

  1. Cierto, cierto, don Jorge. ¿Y qué me dice de ese "El prisionero del cielo", del mismo Zafón? Este título no no hay viento que lo arregle.

    Por ejemplo, cambiando viento por "tornado" en los anteriores da títulos mucho más sugerentes.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Y también se puede probar con "huracán".
    Ahora bien, mi título favorito con "viento" es el de una película: "El viento no sabe leer".
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Lupo Ayllán y Sus Dementes28/11/11 11:32

    Y sin ánimo de ser malvado ( debía serlo el editor , por no advertirle del posible equívoco )¿ qué me dicen de las memorias de A. Guerra ? : Dejando atrás los vientos .
    Referencia médica o naútica. Todo queda en esdrújula.

    ResponderEliminar
  4. Ya tenía un título para mi novela: Mensaje en el viento o el viento es el mensaje.
    Me parecía la mar de original, pero la larga lista me ha disuadido. Lo he cambiado por Una brisa traicionera. Brisa, es mucho mejor que viento y sugiere algo de la trama ( una mujer que siempre está resfriada por culpa de las corrientes, descubre que su vecina lee a Pynchon a escondidas)

    ResponderEliminar
  5. En efecto, brisa mucho mejor que viento, y menos usado.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Un bizarro y efímero fenómeno

La afición de Faulkner por la aviación fue muy temprana. En julio de 1918 partió hacia Toronto para alistarse como piloto cadete en la rama canadiense de la Royal Air Force. Sin embargo el armisticio llegó sin haber concluido el entrenamiento, lo que no le impidió que regresara a su casa de Oxford con uniforme y contando baladronadas acerca de su participación en combates aéreos en los cielos de Alemania. En los años treinta su afición a los aviones se reforzó. Consiguió una licencia de piloto y se compró  un aeroplano de cabina Waco, participando en varias exhibiciones aéreas.
En febrero de 1934 asistió a la ceremonia de inauguración del aeropuerto Sushan, en Nueva Orleans. La experiencioa vivida durante este viaje forma parte del material utilizado para escribir Pylon, publicada en marzo del año siguiente, poco antes de que muriera en accidente aéreo su hermano menor Dean, piloto acrobático.
Pylon es una obra menor dentro de la producción novelística de Faulkner, pero solo en términ…