Ir al contenido principal

Superdetectives


"La señorita Wigmore se sirvió otro vaso de ginebra.
- No lo sé. Es uno de esos personajes maravillosos que encuentran sermones en las piedras y joyas robadas en los ojos de las ranas...
-¡Tía!...
-Bueno, mujer, quiero decir superdetectives. Y no deseo conocer otro igual."

(Y así morimos, de James Sandys, José Janés, Barcelona, 1950. Traducción de Luis Jordá)

P. S. James Sandys escribió media docena de obras de carácter policiaco. Sin embargo no he podido encontrar en Internet ninguna obra de este autor con el título de And So We Die, que es el que figura como original en la edición de Janés. Curioso, por no decir raro.

Comentarios

  1. Lupo Ayllán en Cª de otros orates12/9/11 12:04

    Igual lo que propongo es una obviedad y vd. ya ha buscado por ese camino , pero... Pruebe con Santiago o Jaume Arenas o Arena .
    Yo tengo que irme que viene el celador psicópata . Un placer verle de vuelta , espero que las vacaciones fueran bien .

    ResponderEliminar
  2. Ya sería casualidad que el pseudónimo resultara ser el de otro escritor vivo. Pero cosas más extrañas se han visto.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.