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Biografía de Jovellanos

No podía faltar en este año del bicentenario una nueva biografía del ilustrado gijonés. Su autor, Juan Carlos Gea, ha querido huir del carácter hagiográfico que presentan muchas de las biografías de Jovellanos; en su lugar ha elaborado un recomendable relato biográfico que aúna rigor y amenidad.

"Esta biografía directa y legible aspira a transmitir al ciudadano del siglo XXI la herencia de una de las luminarias de la tradición ilustrada de cualquier tiempo, siguiendo paso a paso la andadura de un hombre que, con todas sus contradicciones pero también con todas sus fuerzas, tendió puentes entre pasado y futuro con los pies asentados en su época y la mirada fija en un ideal irrenunciable: la emancipación del género humano y la felicidad de cada hombre y mujer. De su tiempo, de los nuestros y de los que vendrán."

(De la contraportada de Jovellanos o la virtud del ciudadano, de Juan Carlos Gea. Edición de La Voz de Asturias, Ayuntamiento de Gijón y Ediciones Trea, Gijón, 2011)

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).