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La luz de Jovellanos


"La luz de la Ilustración no tiene un movimiento tan rápido como la del sol; pero cuando una vez ha rayado sobre algún hemisferio, se difunde, aunque lentamente, hasta llenar los más lejanos horizontes; y, o yo conozco mal mi nación, o este fenómeno va ya apareciendo en ella."
(Jovellanos, Carta a Ángel de Eymar, Sevilla, 1777)

Ayer se inauguró en Gijón la exposición "La luz de Jovellanos", conmemorativa del bicentenario de la muerte de Gaspar Melchor de Jovellanos. Ha sido organizada por el Ayuntamiento de Gijón, Cajastur y Acción Cultural Española, y el comisariado ha corrido a cargo del Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII, de la Universidad de Oviedo.
Un equipo científico pluridisciplinar de once personas ha diseñado los contenidos de la muestra, que se dividen en dos grandes áreas temáticas, con diversas secciones: Jovellanos (entorno familiar e intelectual, el gabinete de un ilustrado, magistratura y vida política, visiones y representaciones de su figura, el Gijón del siglo XVIII) y la Asturias del siglo XVIII, tanto la que era como aquella en que quería transformarse (territorio, economía y sectores productivos, ciencia, universidad, sociedad y cultura).
La exposición, que reúne 256 piezas, puede verse a partir de hoy y hasta el 4 de septiembre en el Palacio de Revillagigedo y el Museo Casa Natal de Jovellanos. Quedan ustedes invitados.

Comentarios

  1. Hombre, no sea modesto, nunca está de más repetir que usted es el responsable de la sección Jovellanos y la Ciencia ¿pagan bien?

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  2. Correcto, pero yo soy solo una pequeña parte del equipo.
    En cuanto a si pagan bien, comprenderá Dr. J que no entre en detalles.

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  3. Lo digo por ¿han emitido alguna moneda conmemorativa del evento? un euro-jovellanos

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  4. Que yo sepa no, pero no sería mala idea.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

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Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
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(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

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FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

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