Ir al contenido principal

Madrid, años cuarenta


Mi suegro, Fernando de Torres Sebastián (Porcuna, 1924), se fue a Madrid en 1943 para preparar el ingreso en la Escuela de Caminos, Canales y Puertos (donde luego coincidiría con Juan Benet Goitia). Se instaló en la Pensión Garde, sita en la calle de San Marcos, y allí residió hasta que terminó la carrera. Ahora ha querido rememorar aquellos años estudiantiles con un librito, Recuerdos de la Pensión Garde, 1943-1953, que he tenido el gusto de editar y anotar.
En aquella pensión, actualmente desaparecida, coincidió con los pintores Rafael Zabaleta y Pedro Bueno, y los escritores Carlos Edmundo de Ory -recién fallecido-, Ignacio Aldecoa y Rafael Santos Torroella, entre otros. De ellos, y demás huéspedes habituales y esporádicos, hace el autor breves semblanzas y cuenta, sin pretensiones literarias, anécdotas en las que queda reflejado el mundo de una pensión en el Madrid de la posguerra.

(Nota: El libro, de carácter no venal y corta tirada, va destinado preferentemente a familiares y amigos. Dispongo, sin embargo, de unos pocos ejemplares para quienes estén interesados en él. Para ello basta con solicitarlo por correo electrónico -ordazg@hotmail.com- y se le enviará gratuitamente).

Comentarios

  1. ¿Son ciertos los rumores de internet sobre una posible segunda parte?

    ResponderEliminar
  2. Alo de esto hay. Parece probale que algún día se lance a escribir los recuerdos de su vida profesional...

    ResponderEliminar
  3. Estoy segura de que en el relato de sus días estudiantiles, hay generoso material para iluminar la historia y los personajes que poblaron esa época. Un oportuna iniciativa editorial, felicidades.

    ResponderEliminar
  4. Cierto: es una crónica personal sobre un pequeño mundo ya desaparecido. La pequeña historia de un tiempo y de un lugar.

    ResponderEliminar
  5. Es un librito muy cuco y divertido. Recuerdos de toda una época. Todo cambia en esta vida.

    ResponderEliminar
  6. Cierto, Airin. Todo cambia y cada vez más deprisa.

    ResponderEliminar
  7. Soy de Porcuna. Me gustaría leer ese libro. Supongo que su ofrecimiento gratuito habrá caducado. Preguntaré en mi pueblo a ver si me lo pueden prestar. Gracias.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…