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Montgomery Belgion


Aunque británico de nacionalidad, Montgomery Belgion nació en París en 1892 y vivió más en el Continente y Estados Unidos que en Inglaterra. En la Segunda Guerra Mundial luchó en Francia y en Grecia, donde fue hecho prisionero. Estando en Alemania en el campo Oflag VI B, durante el invierno de 1941-42 dio una serie de nueve charlas o lecciones sobre literatura inglesa a sus compañeros oficiales prisioneros de guerra, charlas que repitió al ser trasladado al campo de Unterlager, Oflag IX A/H, durante los meses de mayo, junio y julio de 1943.
Acabada la guerra estas lecciones fueron recopiladas en forma de libro con el título Reading for Profit (Penguin, 1945). El objetivo que perseguía Belgion era ayudar al lector común a hacer un mejor uso de sus lecturas; mostrarle cómo los libros pueden contribuir a enriquecer su mente y su imaginación, modelar su carácter y agilizar sus facultades. Para ello hace un panorámico repaso desde la novela a la poesía pasando por el teatro y el ensayo.
En el primer capítulo ("La inversión capital") plantea cinco reglas básicas respecto a la lectura. Son estas:
1) Para adquirir una cierta familiaridad con la literatura del pasado, no hay que recurrir a historias de la literatura, ni a biografías de autores, ni a antologías o críticas, sino a las mismas obras literarias.
2) Hay que enfrentarse a la obras literaria con un adecuado espíritu de humildad.
3) No leer nada que os aburra.
4) Organizad vuestras lecturas.
5) Aprended a distinguir entre la mala y la buena literatura, y entre ésta y la mejor.
He leído otros libros que tratan también de estimular y encauzar la lectura, pero el de Belgion es, en su modestia, uno de los más honestos, menos petulantes y con más sentido común que conozco.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).