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Numulosfera (1)

Diversas especies de Nummulites
(The Nummulosphere, Part III, de R. Kirkpatrick, 1916)

Randolph Kirkpatrick (1863-1950) fue un zoólogo del Museo de Historia Natural de Londres, especialista en esponjas, cnidarios y briozoos. Fuera del ámbito de los invertebrados inferiores su nombre es recordado hoy en día por ser el autor de una de las más descabelladas teorías geológicas del siglo XX.
Estando en la isla de Porto Santo (Madeira), Kirkpatrick tuvo la oportunidad de examinar unas rocas volcánicas y, para su asombro, creyó encontrar en ellas trazas de Nummulites, un género de foraminíferos extinto, característico de los terrenos del Terciario.
El caparazón de los numulites tiene forma lenticular, dispone de múltiples celdillas en espiral y su tamaño varía desde el microscópico a varios centímetros de diámetro. Los depósitos de calizas numulíticas son frecuentes en terrenos del eoceno y se formaron por acumulación de ingentes cantidades de restos de estos protozoos. Las calizas numulíticas eocénicas han sido empleadas desde la antiguedad como piedra de construcción, y encontramos ejemplos de ellas en las pirámides de Gizeh (con uno de los ejemplares de mayor tamaño, el Nummulites gizehensis) y en la catedral de Girona (la popular pedra de llenties, piedra de lentejas).
Por una de estas extrañas iluminaciones que de vez en cuando se dan en los científicos, Kirkpatrick quedó totalmente fascinado por estos diminutos fósiles, y empezó a ver numulites no solo en las calizas sino en otros materiales rocosos. Cuantas más rocas observaba más numulites veía. La obsesión fue en aumento, hasta el punto de considerar que todas las rocas estaban hechas de numulites. O sea, que la corteza entera de la Tierra, incluido el fondo de los océanos, era de naturaleza numulítica.

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