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El zebro

Hace unas semanas comentaba en este blog la supuesta existencia de cebras en territorio ibérico en tiempos antiguos. Un compañero de la Universidad de Oviedo, el profesor Carlos Nores del Departamento de Organismos y Sistemas, me hace llegar su comentario al respecto. Según Nores, que ha estudiado el tema, no serían cebras africanas, "sino que éstas heredaron el nombre de otro équido que se extinguió en la Penísula Ibérica entre los siglos XVI y XVII. Yo he lanzado hace años la teoría (que va calando) de que se trataba de Equus hydruntinus, un équido que vivió en el Pleistoceno en Europa y que se suponía extinto a inicios del Holoceno, posiblemente en la Edad de Bronce, porque sus caracteríticas anatómicas encajan perfectamente con las descripciones del animal que en portugués, castellano y catalán llamaban cebro o cebra (en catalán lo llamaban atzebre o encebra todavía en el siglo XV) lo que en los textos latinos llamaban onager." Quedaría así explicado el misterio de las cebras, que se debería más a un problema semántico que zoológico.
Para más información puede consultarse en Internet el artículo de Carlos Nores Quesada y Corina Lesau Vonlettow-Vorbeck: "La zoología histórica como complemento de la arqueozoología: el caso del zebro." Archaeofauna, 1, 1992, pp. 61-71.

Comentarios

  1. Además de semántico, para mí, sobre todo, una gran parte de los problemas tienen una etiología de disfunción sintáctica, paradójicamente, siempre.

    Saludos,

    Lauro

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  2. No entiendo mucho lo de "etiología de disfunción sintáctica", pero me imagino que la cosa va de confusión de términos.
    Saludos.

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entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

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