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Un poema de Fearing

Kenneth Fearing (1902-1961)

CONSEJO DE CUALQUIER HOMBRE A SU HIJO

Si has perdido la señal de radio, entonces guíate por el sol o las estrellas.
(De noche por la Estrella Polar, y de día por la brújula y el sol.)
En caso de que el cielo esté cubierto y no haya ni estrellas ni sol,
entonces oriéntate a ojo de buen cubero.
Si el viento y la dirección y la velocidad no son conocidos, entonces confía
en tu ingenio y en tu suerte.

¿Me sigues? ¿Comprendes? ¿O te resulta demasiado difícil de aprender?
Pero tu debes hacerlo y lo harás, es importante que lo hagas,
Porque pueden presentarse problemas aún más peliagudos que estos
que te he dicho.

Porque, recuerda esto: No confíes del todo en nadie.
Recuerda: Si tienes que disparar a otro hombre aprieta el gatillo,
no lo sacudas. De lo contrario podrías marrar el tiro y morir, tú mismo,
a manos del hijo de algún otro hombre.
Y recuerda: En todo este mundo no hay nada tan fácilmente desperdiciado,
o dilapidado, tan completamente perdido como la vida.

Te digo esto porque te recuerdo cuando eras pequeño,
Y porque me acuerdo de todos tus monstruosos alardes y mentiras infantiles,
Y de tu forma de reir, y cómo corrías y trepabas como nadie lo hacía,
y cómo caías y te magullabas.
Y porque no hay ninguna otra persona, en ningún lugar de la tierra,
que recuerde estas cosas tan claramente como yo lo hago ahora.

(De New & Selected Poems, 1956. Traducción: J.O.)

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