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Disparos


"Los dos llevaban una estrella de sangre en la frente, en el lugar exacto por donde les había entrado la muerte en plomo."

(A punta de látigo, de Robert Keating- Fernando López Quirós-, Ediciones Toray, Barcelona, 1967)

Nota: La portada del libro representa a John Wayne en una escena de Los cuatro hijos de Katie Elder.

Comentarios

  1. Me ha emocionado el perfil biográfico de Fernando López Quirós y la frase que encabeza la entrada de hoy. Cuánto honor en el escritor mercenario de novelas del oeste. Gracias por honrar su memoria.

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  2. No siempre es así, pero en este caso sí: Detrás de una obra literaria, por humilde que sea, hay un escritor de raza.
    Saludos.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).