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Shirley Yamaguchi

Programa de mano de La casa de bambú,
del gran cartelista Josep Soligó Tena.

El paso de Shirley Yamaguchi por Hollywood fue breve, pero dejó su impronta en unas cuantas películas. Una de ellas es La casa de bambú (1955), de Samuel Fuller, un espléndido filme negro rodado en Japón, en el que compartió cartel con dos sólidos partenaires: Robert Stack y Robert Ryan. Su verdadero nombre era Yoshiko Yamaguchi y había nacido en Manchuria en 1920. Pero ha tenido más nombres.
En Manchukuo se hizo muy popular como actriz y cantante con el el nombre de Li Xiang Lan (en japonés Ri Koran). Cuando Japón perdió la guerra, fue acusada de traición por colaborar con el enemigo. Logró salvar su vida al declarar que se había hecho pasar por china, pero que en realidad era hija de padres japoneses. Se trasladó a Japón y triunfó en el cine. Tras su etapa en Estados Unidos volvió a Japón, siguió actuando y acabó reinventándose como reportera de televisión con el nombre de Yoshiko Otaka. A punto de cumplir noventa años, actualmente vive en Tokio.
La amante china (2008) es la novela del escritor anglo-holándés Ian Buruma, recientemente editada en España, en la que se narra la novelesca vida de esta singular actriz y cantante. Luis M. Alonso, en un artículo publicado en La Nueva España la semana pasada, dice a propósito de la misma: "La amante china se lee como si estuvieran pasando por delante las imágenes de una película. Es la historia de una mujer contada por un trío de hombres, y también la historia de un país a través de tres etapas de la vida de una mujer." Ahora hay que esperar a que se haga la película.

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"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


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"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.