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Heron-Allen

Edward Heron-Allen (1861-1943)
(The Heron-Allen Society)

Hay personajes que, dados sus múltiples y variados intereses, parecen más imaginarios que reales. El británico Edward Heron-Allen es uno de ellos. Como científico sobresalió como micropaleontólogo, y llegó a ser una autoridad mundial en foraminíferos fósiles. Así lo atestiguan sus numerosos artículos y monografías sobre esta clase de protozoos. A su muerte su abultadísima colección de láminas delgadas con Foraminifera -estimada en unos 25.000.000 de especímenes- fue donada al British Museum.
Pero Heron-Allen no se quedó aquí. Aprendió a construir violines y publicó varios opúsculos sobre ello (De Fidiculis Bibliographia, 1890-94). Era políglota y dominaba el persa. Tradujo los Rubai'yat de Omar Khayyam, anotó la traducción de Edward FitzGerald y presentó la versión (del francés) del barón Corvo. Tradujo asimismo del dialecto luri los versos místicos de Baba Tahir. Como experto en quiromancia publicó A Manual of Cheirosophy (1885). Igualmente se interesó por la grafología, la meteorología, la arqueología e historia local de Selsey Bill, los percebes y el cultivo del espárrago.
Pero hay más. Escribió poemas (The Ballades of a Blasé Man, 1891) y narraciones. Para este último apartado utilizó el pseudónimo de Christopher Blayre. Son de destacar la novela The Princess Daphne, 1888; y sus cuentos (Kisses of Fate, 1888; The Purple Sapphire, 1921; The Strange Papers of Dr. Blayre, 1932), la mayoría de carácter fantástico, esotérico o de ciencia-ficción.
"El zafiro púrpura" cuenta la historia de una gema india que acaba conduciendo al desastre a su poseedor inglés, pese a los infructuosos intentos por desprenderse de ella. Curiosamente, Richard Fortey, en Dry Store Room No. 1. The Secret Life of the Natural History Museum (2008), nos refiere que a la muerte de Edward Heron-Allen su hija, Mrs. Mair Jones, entregó al Museo Británico una amatista montada en un anillo con forma de serpiente, junto con una carta de su padre. En la carta decía: "Esta piedra está maldita por partida triple y teñida con la sangre y el deshonor de todos los que la han poseído. Fue saqueada del tesoro del Templo del dios Indra en Caewnpore durante el Motín Indio de 1855 y llevada a este país por el coronel W. Ferris de la Caballería de Bengala. Desde el día que la hizo suya fue un desgraciado, y perdió salud y dinero..."

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).