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Palau


Melchor de Palau y Catalá (Mataró, 1842-Madrid, 1910) fue catedrático de Geología y Paleontología en la Escuela de Caminos, Canales y Puertos de Madrid. Como poeta Palau se hizo popular con sus libros de coplas de estilo tradicional como Poesías y cantares (1878) y Nuevos cantares (1890). Tal vez el mejor elogio de su quehacer poético sean estras palabras de Clarín: "Ha escrito preciosos cantares que se han confundido con los del pueblo, cantares que yo de niño aprendí de memoria."
Sus poemas de mayor aliento, en los que ensalza con vibrante fervor los progresos de la ciencia y de la técnica, se hallan incluídos en su colección Verdades poéticas (1879). El 16 de octubre de este mismo año, el Ateneo Barcelonés dedicó una velada literaria a don Antonio Cánovas del Castillo, en la que el señor Palau leyó su oda A la Geología ("Geología esplendente,/peana de la historia/que en ti fija la planta prepotente...Tuyo es el sacro fuego/que mantienen incógnitas Vestales/de la tierra en el centro, sin sosiego.) El poema se lo dedicó a su colega y amigo Rogelio Inchaurrandieta, su antecesor en la cátedra de Geología de la Escuela de Caminos.
En el libro de Fernando Sáenz Ridruejo Ingenieros de Caminos del siglo XIX (1990) se recuerda una cuarteta, transmitida oralmente por los estudiantes de la Escuela hasta bien entrado el siglo XX, que dice así:

Los poetas en eu y en au
qué malos que son, redieu
Ejemplos: Catarineu
y Don Melchor de Palau.

Según el siempre benovolente Gerardo Diego, "no le faltó al buen Melchor de Palau sino inventar un ritmo y una poética adecuada a los temas que él mismo propuso".

Comentarios

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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