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Williams


Paterson, de William Carlos Williams, es sin duda uno de los grandes poemas largos de la literatura norteamericana del siglo XX. Originalmente se publicó en cinco "libros" que fueron apareciendo entre 1946 a 1958. En este poema Williams puso en práctica su conocida idea de que "un hombre es verdaderamente una ciudad, y que para el poeta no hay ideas sino en las cosas".
El Libro Uno introduce "el carácter elemental del lugar" y hay referencias geográficas y algunas geológicas, incluída el terremoto que sacudió la zona de Paterson el 7 de diciembre de 1737, que provocó una "seria consternación, pero felizmente no hubo grandes daños."
En el Libro Tres, a continuación de un extracto de una carta de Ezra Pund, Williams se adentra en el sustrato de Paterson e incorpora, literalmente, un registro litológico correspondiente a un pozo artesiano abierto en Passaic Rolling Mill, Paterson. Nos explica que el sondeo fue llevado a cabo desde septiembre de 1879 hasta noviembre de 1880, y que fue interrumpido al llegar a los 2.100 pies de profundidad, pues el agua no era potable.
De acuerdo con los datos del sondeo se confirma la naturaleza mayoritariamente areniscosa del subsuelo de Paterson, con algunas intercalaciones de pizarras y una extraño tramo, de unos 10 pies de espesor, en la que se encuentran selenitas, piritas y arenas finas movedizas.
Por cierto, en la página siguiente llama la atención esta frase, en cursiva:
La poesía americana es un tema muy fácil de debatir por la sencilla razón de que no existe.

Comentarios

  1. Anónimo10/7/09 0:32

    Bueno, puestos a boutades, lo mismo se podría decir de la poesía española.
    De todos modos, lo que me ha erizado de tu post es la mención de las arenas movedizas. Creo que, junto a mi aversión a las arañas, es uno de mis miedos arcanos más recurrentes, quizá porque a los 8 años vi una película en la que un bravo soldado americano moría engullido por arenas movedizas. Luego siempre las he visto tragándose gente en películas de serie B y en cómics del Capitán Trueno. Para mí representan casi un miedo atávico. Claro que yo soy un profano y no sé si existen, al menos si existen tal como salían en el cine y en los cómics. Esas arenas que vas tranquilamente andando y zas, ya no puedes salir y van poco a poco engulléndote hasta que sólo queda la mano crispada asomando (esto de la mano era muy típico). En otros tebeos les llamaban ciénagas y casi era peor. ¿Existen? Siento haberme alejado tanto de WCW.
    Un abrazo:
    JLP

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  2. Yo también tuve pesadillas de niño con las arenas movedizas que se veían en las películas. Ni siquiera era un alivio el que se tragasen al "malo".
    Existir, existen. Ahora bien, por lo que he leído, si tienes la mala suerte de entrar en arenas movedizas te hundes y atascas, pero difícilmente acaban succionándote por entero como en las películas. En cualquier caso, yo no lo probaría, por si acaso.
    En realidad lo que hace "movedizas" a las arenas es el grado de saturación en agua, como ocurre también, en otro orden, con la arena húmeda de la playa.
    Un abrazo.

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  3. Perdonen lo anecdótico , pero va de pozos. La retroexcavadora araño la superficie , tanteó el terreno antes de hincar sus uñas aceradas en la arcilla. Al poco aparecieron unos mahones ligeramente cubiertos con hormigón flojo ,se rompieron como el cristal y una viga , desnuda ya, partía la circunferencia de la boca del pozo descubierto, como una o noruega. La excavación era para la construcción de una piscina, y el pozo tapiado asomó al momento. Nos asomamos , oímos agua correr, un río subterráneo pasa por ahí.Lanzamos la cinta métrica atada a un toco: 26 metros. En las paredes de tierra aún estaban las incisiones circulares dejadas por los maderos circulares sobre los que asentaban las sucesivas plataformas de tableros. El maquinista era hijo de un pocero y nos contó como él , de niño , descendía al fondo de los pozos subido a un capazo de esparto suspendido de una cuerda.Él es un hombre menudo, de niño más, por eso saneaba pozos. El arquitecto nos ordenó tapar la boca con una plancha de acero de 4 cm. colocar unos machiembrados del ocho , mallazo del 8 y varillas del 10. Sobre eso machaca y el vaso de la piscina. Cuando era pequeño el miedo de nuestras madres era que nos cayéramos en un pozo abandonado, ahora los niños se bañan en piscinas , no corretean por campos abandonados...algunos sabemos dónde hay un tapón . Dr. Ordaz, enhorabuena por su blog.

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  4. Se me olvidó decir que sobre el mallazo y las varillas echamos hormigón.

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  5. ¡Los pozos! Qué mundo más fascinante y desconocido y, por cierto, qué poco explotados por la literatura. Recuerdo un pasaje electrizante de la estupenda novela Moonfleet, de John Meade Falkner -que aquí se tradujo como El Diamante y en su no menos estupenda versión cinematográfica dirigida por Fritz Lang se llamó Los contrabandistas de Moonfleet- que transcurre en un pozo.
    Gracias, Arcadi, por tu contribución.

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