Ir al contenido principal

Un poema de Kirkup

James Kirkup en la tumba de Lafcadio Hearn
en el cementerio de Tokio

(Foto sacada de su libro Filipinescas, 1968)


SANGRE NEGRA

En las profundidades de la noche
es cuando se escriben los poemas,
en la hora más negra
que no está en ningún reloj
ni en ningún calendario.

Una palabra gotea sangre
del cuerpo de un libro:
es una caligrafía
mística, y su pincel
es más ligero que el ala de un pájaro.

Apenas toca
el papel en blanco o la tensa
membrana de una hoja,
sin embargo agarra la página entera
y la estruja seca de blancura.

Cuando todos duermen
es la hora en que despiertan
las pesadillas del arte
que nunca duermen amortajadas
en las ventanas rotas del sueño

de las que surgen
gritos fantasmas de palabras sin techo
trazando sus largos séquitos
de sílabas sibilantes
manchando con borrones de sangre negra

el pergamino surcado de arrugas
en el que las palabras empiezan a arrastrarse
como insectos despistados
que han perdido su camino en
el brillante termitero del cerebro.

(Traducción: J.O.)
Nota: esta versión de "Black Blood" apareció en La última canana de Pancho Villa (nº 470, 2005), y figuró en la exposición de publicaciones y escritos de James Kirkup, celebrada en la Central Library de South Shields, en abril-mayo de 2006)

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.