Ir al contenido principal

La mejor del año

Cuando leo ciertas reseñas de novelas o blurbs de contracubierta en los que se se asevera que la novela en cuestión es una de las mejores de los últimos años, suelo acordarme de una alusión de Pedro Salinas, en el El defensor (1954), al libro The Quest for Literature, de Joseph T. Shipley.
En dicho libro se menciona que en 1928 un semanario contabilizó nada menos que ciento cuarenta y tres novelas que eran la mejor del año. De ellas, a cuarenta y cinco les tocó el extraordinario mérito de ser la mejor de la década, y más de veinte alcanzaron la gloria suprema de ser la novela de nuestra era.
Está visto, todo es relativo.

Comentarios

  1. Anónimo16/6/09 0:27

    Ja ja ja! Nos retrata a los reseñistas. Ayssss...
    Un abrazo:
    JLP

    ResponderEliminar
  2. Y lo peor: no sólo relativo sino viejo: ¡¡¡no ha llovido desde 1928!!!
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Si hacemos caso a lo que dicen, cada semana nace una obra maestra. Claro que es lógico hay que vender el libro en cuestión por lo civil o por lo criminal.

    ResponderEliminar
  4. Lo que sería interesante saber es cuántos de los autores de estas "obras maestras", de verdad se lo creyeron.

    ResponderEliminar
  5. Muchos reseñistas, como el que se ríe, no son ni eso, son solapistas, que ni se han leído lo que comentan, para qué.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Un bizarro y efímero fenómeno

La afición de Faulkner por la aviación fue muy temprana. En julio de 1918 partió hacia Toronto para alistarse como piloto cadete en la rama canadiense de la Royal Air Force. Sin embargo el armisticio llegó sin haber concluido el entrenamiento, lo que no le impidió que regresara a su casa de Oxford con uniforme y contando baladronadas acerca de su participación en combates aéreos en los cielos de Alemania. En los años treinta su afición a los aviones se reforzó. Consiguió una licencia de piloto y se compró  un aeroplano de cabina Waco, participando en varias exhibiciones aéreas.
En febrero de 1934 asistió a la ceremonia de inauguración del aeropuerto Sushan, en Nueva Orleans. La experiencioa vivida durante este viaje forma parte del material utilizado para escribir Pylon, publicada en marzo del año siguiente, poco antes de que muriera en accidente aéreo su hermano menor Dean, piloto acrobático.
Pylon es una obra menor dentro de la producción novelística de Faulkner, pero solo en términ…