Ir al contenido principal

Había muchas como ella


Paris entró para subir en el ascensor hasta el séptimo piso. Al otro extremo del corredor abrióse una puerta y se asomó Dodie Saratoga ataviada con un salto de cama muy ajustado. El inspector quitóse el sombrero y entró enseguida (...)
Paris la miró con fijeza. Adivinaba lo que vendría. Había muchas como ellas: mujeres que llegaban de los pueblos pequeños. Se teñían el cabello, se pintaban las mejillas y usaban cosméticos perfumados..., y se ponían por nombre Dodie, Kathy, Vicki o Bobbi, porque les parecían más atractivos. Pero casi ninguna de ellas llegaba a la meta fijada. Eran ambiciosas y las dominaba la desesperación, mas no poseían talento ni habilidad. Y casi todas terminaban como ésta, vendiendo lo único que poseían.

(Incendio incloncluso, de Ben Benson. Editorial Acme, Buenos Aires, 1954)

Comentarios

  1. INcendio INconcluso, BEN BENson, Colección Rastros, Dodie Saratoga, arañazos en el escote (quizá hechos por ella misma para despistar al inspector Paris). Cubierta y cita perfectas.

    ResponderEliminar
  2. Amigo Ferrer, esta es del tipo de sorpresas que, tú ya lo sabes, aún se pueden encontrar, con un poco de suerte o serendipidad, una mañana de domingo en el Mercat de sant Antoni.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…