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Ward

Terminados sus estudios, Lester Frank Ward (1841-1913) entró en el U.S. Geological Survey como geólogo ayudante en 1881. Cuatro años más tarde ocupó en dicha institución plaza de geólogo y, a partir de 1893, de paleontólogo. Al mismo tiempo fue nombrado conservador honorario del Departamento de Plantas Fósiles del U.S. National Museum, llegando a ser una autoridad en paleobotánica.
En 1905 se retiró del U.S.G.S. y fue contratado como profesor de la Universidad de Brown en Providence. Paralelamente a sus actividades profesionales en el campo de la geología, Lester F. Ward fue desarrollando una serie de estudios pioneros en el campo de ciencias sociales por los que actualmente es recordado, hasta el punto de ser considerado el padre de la Sociología norteamericana. Las ideas de Ward descansan en el supuesto de una dinámica social; la sociedad es, como toda la Naturaleza, un dominio de fuerzas; lo social es télico.
En sus obras sociológicas es fácil encontrar referencias a la geología, la primera ciencia que, según Ward, admitió en su doctrina una parte "dinámica " (la geodinámica). Así, por ejemplo, en sus Outlines of Sociology (1898) -cuya traducción española, titulada Compendio de Sociología (1906), realizó Adolfo Posada, catedrático de la Universidad de Oviedo- podemos leer: "La marcha de la verdad geológica no ha sido menos prolífera en resultados sociales. El conocimiento del mundo, resultante de las investigaciones de Werner, Blumenbach, Hutton y Lyell, ha ejercido un influjo moral, que penetra hasta las capas inferiores de la sociedad; habiendo dirigido también el desenvolvimiento de los recursos de la tierra en una medida no alcanzada antes."

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).