Ir al contenido principal

Gallardo

El bibliógrafo extremeño Bartolomé José Gallardo (1776-1852) escribió el Diccionario crítico-burlesco (1812) para rebatir un denominado Diccionario razonado manual para inteligencia de ciertos escritores que por equivocación han nacido en España, atribuido al retrógrado canónigo Ayala. En su Diccionario -presidido por unos versos de "Jorge Pitillas": Guerra declaro a todo monigote,/Y pues sobran justísimas razones,/Palo habrá de los pies hasta el cogote. - Gallardo, que era un liberal acérrimo, arremete contra la reacción y el oscurantismo. Como era de esperar, su mordaz diatriba le valió la persecución y la condena de las autoridades eclesiásticas.
En dicho Diccionario hay una entrada referida a la geología cuyo inicio dice así:

GEOLOGÍA. -- "Ciencia moderna, que demuestra las fábulas del Génesis, y con la que se prueba hasta la evidencia que Salomón por inspiración de Dios ha escrito lo mismo que Voltaire por sugestión del diablo." --
"¿Tal gerigonza se podrá dar? ¿qué tiene que ver Voltaire con la geología, ni Salomón con el génesis? Esto es hablar de tolondro, y querer hacer el bu a los páparos con el espantajo de Voltaire, que viene a aquí tan a cuento como por los cerros de Úbeda. Ni Voltaire ha escrito ninguna geología, ni Salomón ha escrito el génesis, ni el génesis le escribió Moisés (su único autor conocido, fuera sea de Dios) para enseñar geología."

El gran Menéndez y Pelayo tachó al Diccionario crítico-burlesco de "impío y atrocísimo libelo"; lo que, viniendo de quien viene, es palmaria incitación a su lectura.

Comentarios

  1. Anónimo30/3/09 0:26

    En efecto Jorge, diccionario de lectura ineludible para quienes no se sienten bien en la caverna. La entrada correspondiente al "Fanatismo" da muy buena cuenta de la verdadera extensión-intensión del pensamiento que cimienta esta obra de Gallardo. Por cierto, diccionario al que se puede tener acceso a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. En cualquier caso, dice mucho y bueno de este blog que Jorge se haga eco de obras de tal calibre. Gracias. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

Número diabólico (y no es el 666)

He aquí el número diabólico: 142.857. Consiste en lo siguiente: multiplicado por 2 y por 3 las mismas cifras se producen en los dos productos. Veamos:

                                                            x 2 = 285.714
                                                            x 3 = 428.571

Multiplicado por 4, 5, 6 se obtendrán siempre las mismas cifras y siempre en el mismo orden. Sólo cambia la cifra de partida. Existe una excepción multiplicado por 7. Veamos:

                                        x 7 = 999.999 (seis veces la cifra nueve).

Este número diabólico multiplicado por 8, nos da siete cifras en lugar de seis. Total: 1.142.856, es decir que, sumando la primera y la última cifra de este producto, obtendremos aún las seis cifras del número diabólico. Continuando las multiplicaciones por 9, 10, 11, 12 y 13 y sumando la primera y la última cifra del producto, viene de nuevo a nuestros ojos el número diabólico. Llegado a 14 (dos veces siete) se obtiene: 1.999.998, es de…