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Romero

Entre tanto ruido de crisis, espionajes y mangoneos varios ha pasado casi desapercibida la noticia del fallecimiento de Luis Romero.
Romero formaba parte de la generación de autores que se dieron a conocer a principios de los años cincuenta del pasado siglo. Escribió, en castellano y catalán, obras narrativas y de carácter histórico y documental, en especial sobre la guerra civil. La noria -para mi su mejor novela- ganó el premio Nadal en 1952, y con El cacique logró el premio Planeta en 1963. Si alguien quiere conocer cómo era la vida cotidiana en la Barcelona de la posguerra debería leer esta magnífica obra coral que es La noria.
No conocí a Luis Romero, pero le vi varias veces. Fue en los años sesenta, en Cadaqués, donde él pasaba largas temporadas. Lo vi entonces paseando por la Riba o sentado en la terraza del bar Marítim. Solía llevar una gorra marinera y cuando se la quitaba su calva era brillante y morena.
Descanse en paz.

Comentarios

  1. Rostro risueño en la foto de necrológicas de un periódico nacional. Experiencia vital (hasta Rusia fue con la "División Azul"), de lo que se deduce fructífero escepticismo. Descanse en paz.

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  2. Escéptico, sí, amigo Arsenio, pues su experiencia de la guerra civil y de la División azul debieron de enseñarle a ver la vida en diferentes tonos de grises antes que solo en blanco y en negro.

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FINAL

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OJOS PRIMITIVOS

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     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

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     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).