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Coleridge

El interés de Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) por la geología arranca de su estancia, cuando joven, en Gotinga y, en especial, de sus itinerarios por las montañas del Harz, ricas en yacimientos metalíferos. En aquella ciudad recibió enseñanzas del naturalista y catedrático de Medicina Johann Friedrich Blumenbach, notable paleontólogo interesado de forma especial en las relaciones entre la biología y la geología. También durante sus correrías por Alemania debió de conocer la labor llevada a cabo por el prestigioso profesor A. G. Werner de la Bergakademie de Freiberg.
En años posteriores es sabido que Coleridge mantuvo este interés por la geología, leyendo tratados de sus contemporáneos, como las Vindiciae Geologicae de Buckland o los Principles de Lyell. Por este último sentía admiración, pero disentía de sus hipótesis uniformitaristas, deudoras del actualismo de Hutton. Gustaba también Coleridge de asistir a conferencias y debates geológicos, tomando parte en las discusiones con sus amigos Thomas Beddoes y Humphry Davy, aficionados también a las ciencias de la Tierra.
Al igual que su amigo Wordsworth, el autor de Kubla Khan quedó fascinado por el agreste paisaje de los Lagos, y en sus poemas supo captar como pocos el poder que emana de su geología. Sus cuadernos de notas sobre excursiones realizadas por Escocia y el distrito de los Lagos están llenos de observaciones detalladas sobre la topografía y geología del lugar, y contienen dibujos y apuntes que se asemejan a los esquemas realizados por un conocedor de la región como el geólogo Adam Sedgwick.

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