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Contraste

En Gaza, muerte y desolación. Y aquí, en el país de las pascuas militares, discutiendo si la vestimenta de la ministra de Defensa se atiene o no al protocolo.
Vergüenza.

Comentarios

  1. Esta entrada suya desmerece algo de su hermoso blog. Nosotros aqui leyendo literatura mientras trocean a los albinos en Tanzania, ahorcan a homosexuales y a menores de edad en Irán, cortan los dedos de mujeres que querían llevar las uñas pintadas en Afganistán, cientos de personas son asesinadas en Sudán y en la República Democrática del Congo. Y llevamos muchos años así.
    Un saludo
    Jorge Martín

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  2. Lamento disentir. Me parece que J.O. apunta a las instituciones, a la organización estructurada de las sociedades y no a la actuación indiscriminada e individual de cada uno. De ser esto último, estimado Jorge, su respuesta a este blog sería incoherencia pura: no sé qué hace que no hace algo para parar lo de Darfur, por ejemplo. Pero J.O. no dice, me parece, eso.
    Saludos cordiales.

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  3. Creo que FPC ha captado lo que quería decir. Pero admito, con J.M., que mi entrada puede entenderse de otra manera, aunque no fuera esta mi intención. En cualquier caso, gracias por vuestras observaciones.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).