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Un poema de Prokosch

Uno de los 22 ejemplares del poema "Sunburned Ulysses", impreso en
Lisboa (1941), en la Sociedade Tipografica, "por el autor para sus amigos".
Este ejemplar (nº 9) tiene la siguiente inscripción a lápiz:
Written in Estoril, Portugal, in August, 1940. F.P.

ULISES BRONCEADO

Cuando el bronceado Ulises se inclinó sobre las aguas y escuchó a través del chapaloteo de las olas aquella música precisa, oyó algo más que el ruido del viento o del agua: Afinando sus oídos pudo escuchar la música profunda, monótona, de los marineros perdidos acercándose a tierra; y las sollozantes e interminables voces de los ahogados elevándose por encima de las tumbas de arena.
Incapaz de captar nada excepto la música, entretejido casi por entero en el sonido de las olas, oyó, emergiendo del soleado letargo de la tarde, diferentes y terribles palabras. Sin embargo, no estando enamorado de nadie, no pudo memorizar ni una palabra o, al menos, nunca lo dijo; endurecido y aislado, con el ansia y el descontento del pájaro que migra cuando la estación llega.
Más negras y hondas que las profundidades de allende Portugal, alguno de nosotros hemos vislumbrado esta roca, esta diosa surgiendo del mar; y mientras lentamente trabajamos por encontrar lo deseado, el espíritu se agudiza al tiempo que los sentidos son vilipendiados. Todos, incluso los rostros taimados y curtidos, son reos de castigo. Aunque no haya muerto, sus ojos son los de un hombre muerto, o un animal muerto.
Cuando Ulises de ojos negros -hombre astuto y de corazón de águila, preparado como estaba para el duro embate, con sus ojos de pájaro y de pájaro también el descontento- escuchó a través del chapaloteo de las olas aquella música, entonces comprendió. El sudor impregnó su pecho moreno. Amando lo inalcanzable y lo prohibido, enamorado de la sola mudanza, reconoció la horrible necesidad en la canción de las sirenas; pues él mismo poseía carne para avivar el fuego, y un corazón tan duro como una piedra.


(Esta versión en prosa de "Sunburned Ulysses" se halla incluída en El tigre en reposo. Siete poemas de Frederic Prokosch, edición a cargo de Jorge Ordaz, Imprenta de Álvarez Díaz, Oviedo, 1999).

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Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.