Ir al contenido principal

Tierra hueca

Que la Tierra es hueca en su interior y que bajo de su corteza hay otros mundos es una idea que de antiguo ha atraído a más de un escritor. Viaje al interior de la Tierra de Nicolás Klim (1741), novela satírico-didáctica del noruego Ludvig Holberg, se basa en esta pintoresca hipótesis. En el Icosameron (1788), de Giacomo Casanova, dos hermanos permanecen 81 días en el interior terrestre, conocen a los megamicros -habitantes aborígenes del Protocosmos- y descubren un nuevo edén. Pero es Symzonia, A Voyage of Discovery (1820), de un tal "Capitán Adam Seabourn", considerada la primera novela de ciencia-ficción norteamericana, la que tal vez ha explotado con mayor éxito el planteamiento de la "Tierra hueca". Verne da noticia de ella en el capítulo XXXIV de El desierto de hielo (1866), y en Viaje al centro de la Tierra (1864) habla del "capitán inglés que veía en la tierra una inmensa esfera hueca..." También hay referencias a la tierra hueca en Narrativa de Arturo Gordon Pym (1838) de Edgar Allan Poe.
En 1818 John Cleves Symmes (1779-1829) lanzó la teoría de las "esferas concéntricas", según la cual la Tierra estaría formada por una serie de cinco esferas dispuestas como en una muñeca rusa, separadas entre sí por una capa atmosférica y cada una de ellas habitada en su superficie. Estos cuerpos concéntricos estarían conectados por un túnel gigantesco con dos bocas situadas en los polos. Más tarde Symmes trató de llevar a cabo una expedición a Siberia para encontrar una de estas entradas, pero no lo consiguió. (En la novela de Benjamin Markovits The Syme Papers (2004) el protagonista investiga la vida de Samuel Highgate Syme, geólogo norteamericano de principios del siglo XIX, precursor de la deriva continental, personaje de ficción claramente inspirado en Symmes).
La autoría de Symzonia no está clara, habiéndose atribuído a Nathaniel Ames y también al propio Symmes. En la novela el capitán Seabourn logra dar con la entrada situada en el polo Sur y descubre un mundo subterráneo que bautiza con el nombre de Symzonia en honor a su precursor teórico. Por él sabemos que las ciudades de Symzonia son como las de la superficie terrestre pero incoloras. En Symzonia todo es blanco. Los symzonianos son gente de piel blanca y blancas vestimentas y se comunican entre sí mediante un complejo lenguaje musical. Celosos de su mundo rehúyen a los visitantes.

Comentarios

  1. En las páginas de magufos de internet (magufo: neologismo que mezcla "mag" -de magia- con "ufo" -siglas inglesas de OVNI-) se habla bastante de la tierra hueca, con un maravilloso desprecio del sentido común.
    Pero, lejanamente relacionado con esto, hay algo aún mejor. Resulta que hace unos años un grupo de geólogos finlandeses (atención: colegas tuyos) se encontraban realizando prospecciones en Siberia, utilizando un topo que horadó 14 kilómetros en la tierra. Cuál no sería su sorpresa cuando se encontraron con temperaturas de 2.000 grados Farenheit y un amplio espacio hueco. Entonces colocaron micrófonos de alta precisión y grabaron... gritos humanos, como si una multitud de personas estuviera chillando de terror.
    La mitad del equipo salió huyendo. Se trataba, obviamente, del infierno. Habían encontrado la entrada al infierno.
    Si tecleas en internet "voces, infierno", encontrarás la historia completa y podrás oir la grabación de los gritos (pone la carne de gallina). En youtube hay vídeos fantásticos al respecto, pura delicia.
    Yo, después de oirlo, he resuelto ser bueno y quitarme de malas lecturas.
    Un abrazo:
    JLP

    ResponderEliminar
  2. Fascinante historia esta de las profundidades... Ahora que sabemos que no hay marcianos en Marte ni selenitas en la Luna, nos quedala duda del Infierno.¡A ver si los curas tenían razón!

    ResponderEliminar
  3. ETIDORHPA en Español!! un libro único y clásico para esta temática de la Tierra Hueca.
    http://www.lulu.com/shop/john-uri-lloyd/etidorhpa/paperback/product-20621707.html

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.