Ir al contenido principal

Ferrer

Carlos Ferrer y Mitayna (1845?-1919 )
(Cortesía de la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona)

En la interesante antología La Ciencia en la Poesía. Antología de la poesía científica española del siglo XIX (2008), de José María Núñez Espallargas, figura un extracto de El Universo (Barcelona, 1900) de Carlos Ferrer Mitayna (y no Mytaina, como aparece en el texto). Se trata de un largo poema, en seis cantos y más de 6.000 versos, en el que el autor hace un repaso a la historia del Universo y de la Tierra con un claro objetivo didáctico y de defensa de los avances científicos. En el segundo canto ("Ontología") se describen las especies minerales y los seres vivos que pueblan nuestro planeta, con versos como éstos:

Pirolusita, dicha manganesa, /a pesar de su aspecto tan oscuro, /aplícase a la química e interesa /en vidriería, alfar, siendo seguro /auxiliar del acero: va con esa /casiterita, piedra que aventuro /como base y origen del estaño; /al bronce y metalurgia dando apaño.

El Universo es sumamente raro. Núñez Espallargas solo encontró un único ejemplar en la Biblioteca Nacional. De Ferrer Mitayna dice el antólogo que se conoce poco, por lo que los datos que incluye en la semblanza son escasos. Entró como académico en la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona cuando era bachiller en la facultad de Ciencias y profesor de instrucción primaria. Su discurso de ingreso (1867) versó sobre la importancia de las ciencias físico-matemáticas. Más tarde publicó Concepto sinetológico de la vacunación obligatoria (1898). Ahora bien, tras una indagación en la RACAB estoy en condiciones de aportar algunos datos biográficos más sobre este desconocido autor. De acuerdo con la Nómina del Personal Académico, año académico de 1919 a 1920, Ferrer fue elegido miembro de número de la mencionada Academia el 6 de diciembre de 1866, "no cumplidos los veintidós años", por lo que su fecha de nacimiento más probable debió de ser 1845, más que la de 1844 sugerida por Núñez. Según consta en actas asistió a 526 sesiones, leyó varias comunicaciones y desempeñó cargos de responsabilidad en el seno de la Academia. En 1916 se acordó celebrar sus bodas de oro en la docta Corporación, y a este efecto se le hizo entrega en enero del año siguiente de un mensaje firmado por todos los académicos numerarios. A continuación fue servido en el salón de actos "un delicado lunch, con asistencia del Académico en cuyo honor se celebraba la fiesta, siendo este acto la coronación del justo tributo dedicado a tan estimado compañero." Sobre El Universo, no se hace en la Nómina mención alguna. Curiosamente tampoco hay ningún ejemplar en la Biblioteca. Sospecho que, a partir de un determinado momento, debió de ser el propio autor del poema el primer interesado en ignorarlo. Carlos Ferrer y Mitayna falleció el 25 de agosto de 1919.

Comentarios

Entradas populares

Antillón

  Con el placer de costumbre leo en Lecturas y pasiones (Xordica, 2021), la más reciente recopilación de artículos de José Luis Melero, una referencia al geógrafo e historiador Isidoro de Antillón y Marzo, nacido y muerto en la localidad turolense de Santa Eulalia del Campo (1778-1814). Antillón fue un ilustrado en toda regla, liberal en lo político, que difundió sus ideas, entre ellas el antiesclavismo, a través de diversas publicaciones. Sus obras más relevantes son las de carácter geográfico, entre las que destaca Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal (1808). En esta obra se muestra crítico con otros geógrafos españoles (caso de Tomás López) y con los extranjeros que escribían sobre España (a excepción del naturalista Guillermo Bowles). Gracias a Jovellanos Antillón llegó a ser elegido diputado por Aragón en las Cortes de Cádiz. A su amigo y protector le dedicó Noticias históricas de D. Gaspar Melchor de Jovellanos , impreso en Palma de Mall

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Premio Nadal 1944

El jurado del primer Premio "Eugenio Nadal" (Café Suizo, Barcelona, 6 de enero de 1945). De izquierda a derecha: Juan Ramón Masoliver, Josep Vergés, Rafael Vázquez Zamora, Joan Teixidor e Ignacio Agustí.  En un artículo titulado "Premios literarios, cartas marcadas", publicado recientemente en un diario digital su autor Daniel Rosell analiza el trasfondo de premios tan prestigiosos como el Nadal y el Planeta a lo largo de su ya larga historia. Refiriéndose al primero de ellos, Rosell escribe: "Siempre hay alguien que recuerda que el el primer premio Nadal lo ganó una desconocida Carmen Laforet, que se impuso a González Ruano, a quien se le había garantizado el premio." Y añade: "Es emotivo, incluso tiene elementos épicos la historia de una joven desconocida que se alza con un galardón literario al que aspiraban los nombres -todos masculinos- consagrados de las letras de entonces, pero ¿por qué no poner el acento en González Ruano? (...) En otra