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Marsé

De niño, en el colegio, se escuchaban muchas aventis. Mi primo Ramón, que es mayor que yo, era un consumado contador de estos relatos orales en los que se mezclaban ficción y realidad.
Ahora le han dado el premio Cervantes a Juan Marsé que, entre otras cosas, supo aprovechar las aventis que escuchara de chaval para hacer de mayor literatura de la buena. Y yo me alegro, porque Marsé no es solo un gran escritor sino un gran narrador de historias, dos cualidades que no siempre corren parejas.
Por todo ello, enhorabuena, maestro.

Comentarios

  1. Me sumo a ello, Jorge, como es natural. Un saludo.

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  2. No creas, Miguel Ángel, que la cosa se ve tan "natural"; sé de algunos que no les ha hecho ninguna gracia la concesión del premio a Marsé. Pero, en fin, continuaremos disfrutando de sus historias.
    Saludos

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).