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James Ellroy como Silver Kane

En el libro de relatos Destino: la morgue, James Ellroy escribe a base de frases cortas, casi telegráficas, una o dos por párrafo. Así, por ejemplo:
Una alfombra con manchas de sangre.
Está pegada a la cama de este.
Los casquillos son pequeños. La cuerda está flojamente entretejida y tiene tres cabos. La mancha de sangre es roja y rosa brillante.
Ahí está Stephanie.
¿A qué me suena este estilo lacónico, sincopado, extremadamente económico?
Ya sé: ¡A Silver Kane y a sus novelas del oeste!
Veamos un ejemplo de El templo de los pistoleros:
Era el cuerpo de una muchacha vestida con ropas vaqueras.
Una muchacha cosida a puñaladas.
En vida debió de haber sido muy bonita.
Pero ahora una expresión de sorpresa y de dolor deformaba completamente el rostro.
¡Ay, todo está inventado!

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Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.