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Dinamita rubia


"Esa muchacha despedía un perfume lo bastante espeso como para apoyarse contra él. Estaba poniendo en tensión todos sus nervios para convencerme de que ella era un don del cielo para una juventud frustrada. Y dejo constancia de que yo no estoy en esta categoría. "
Así empieza La dinamita es rubia, de Al Bocca (Ediciones Malinca, Buenos Aires, 1957). No sé nada de Al Bocca, aunque me suena a pseudónimo de escritor porteño; y en cuanto a la novela no creo que pase a la historia del thriller. Ahora bien, yo, por una portada como esta, pagaría.

Comentarios

  1. No conozco al autor, pero reconozco que la portada, enmarcada tendría su espacio para ser expuesta.
    Un abrazo

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).